ANTARKTIKOS - Hernán Alvarez Forn
Así como los montañistas tienen el Aconcagua o el Everest, los navegantes adoran el cabo Hornos y la Antártida.
Con ilustraciones del autor.

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Así como los montañistas tienen el Aconcagua o el Everest, los navegantes adoran el cabo Hornos y la Antártida.
Con ilustraciones del autor.
Así como los montañistas tienen el Aconcagua o el Everest, los navegantes adoran el cabo Hornos y la Antártida. Mientras el cabo es el paradigma de los vientos violentos y del mar tempestuoso, Antártida representa lo inhóspito, lo frío, lo inaccesible. Su antesala es dominio de aventureros: las 460 millas del pasaje Drake, inquietante porción de la única franja sin tierras que circunvala el mundo. El gran protagonista de Antártida es el hielo. Desde las moles como catedrales hasta los témpanos menores y ubicuos, pasando por los arteros gruñones y otra variada gama de formaciones trashumantes que acechan al intruso. La navegación antartica es un ejercicio alucinante para los navegantes de aguas libres. Consumarla en un velero de 8.80 m implica un desafío mayúsculo. En 1987, Hernán Alvarez Forn y sus tripulantes llegaron a la Antártida en el Pequod, primer yate argentino que cumplió la hazaña. Estas páginas inolvidables, llenas de emoción y alegría, describen paso a paso aquella aventura, desde que empezaron los preparativos hasta su retorno a Buenos Aires.
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